¿Unión por convicción o por conveniencia? El caso Elder y Carlos Rueda
La danza de los acordeoneros en el vallenato moderno me tiene el 'pipi' cansado
¡Ay, mi gente! Aquí vamos otra vez con el juego de las sillas musicales en nuestro género. La noticia de la unión entre Elder Dayán y Carlos Rueda ha caído como un baldado de agua fría para algunos y como una bendición para otros. Pero yo me pregunto: ¿A qué estamos jugando? Se nos volvió costumbre que los artistas cambien de acordeonero como quien cambia de camisa para un baile en El Dorado. El piquique de hoy no es sobre el talento, que les sobra a ambos, sino sobre la estabilidad de un género que parece estar más preocupado por el marketing que por la esencia del conjunto.
¿Refrescar el sonido o miedo al estancamiento?
Dicen los que saben, o los que creen saber, que Elder está buscando "refrescar su sonido". ¡Hombre, por Dios! Elder ya es una de las figuras más sólidas. ¿Necesita realmente cambiar de fórmula cada vez que el viento sopla distinto? Carlos Rueda es un maestro, nadie lo duda, pero esta movida huele más a estrategia de oficina que a química de parranda. La controversia aquí es que estamos matando las uniones históricas, esas que duraban décadas y creaban un sello único. Ahora todo es transaccional. Si el algoritmo dice que el otro toca más rápido o tiene más seguidores, ¡venga pa' acá!
No te vayas, hay mas parranda
"El vallenato no es un contrato de prestación de servicios, es un matrimonio de almas... y hoy parece que estamos en la era del divorcio exprés"
Lo que me pica de verdad es que los fans nos acostumbramos a celebrar estos "fichajes" como si fueran de fútbol. El vallenato está perdiendo su identidad de grupo por convertirse en una marca personal donde el acordeonero es, tristemente, un accesorio de lujo. Si no me creen, miren cuántas uniones de los últimos cinco años han dejado un clásico para la historia. ¡Ninguna! Porque para hacer un clásico se necesita tiempo, sudor y conocerle hasta los respiros al compañero.
Si Elder y Carlos Rueda quieren de verdad hacer historia, más les vale que se bajen del bus del afán y se sienten a ensayar como los viejos. El público no es bobo y ya se está cansando de tanto cambio cosmético. ¿Es esta la unión definitiva o solo el próximo titular de prensa para el otro año? El tiempo, que es el único que no miente en el vallenato, nos dará la razón. Por ahora, yo sigo prefiriendo los matrimonios que duran, no los que solo sirven para la foto del lanzamiento.
¿Estás de acuerdo con esta puyita?