¿Bendición o Sacudida? El Adiós de Lucas y Elder
Elder Dayán despide a Lucas Dangond con aroma a incienso, pero en el vallenato los adioses nunca son tan santos como los pintan.
¡Ay, hombe! Amanecemos con el corazón arrugado y la lengua afilada. Resulta que ahora todo en el vallenato se soluciona con un post de X (lo que antes era Twitter, para los que todavía no se hallan) lleno de bendiciones, agradecimientos al Altísimo y una diplomacia que daría envidia en las Naciones Unidas. Elder Dayán, el heredero que más factura de la dinastía Díaz, ha decidido soltarle la mano a Lucas Dangond. Sí, señores, el 'Lukismo' ha llegado a su estación final, o al menos eso nos quieren vender con música de violines de fondo.
Seamos serios: en este bendito folclor, cuando un cantante empieza a hablar tanto de 'procesos divinos' y 'hermandades musicales' para anunciar una ruptura, es porque debajo del acordeón hay más roncha de la que nos cuentan. ¿A quién quieren engañar? Lucas Dangond no es cualquier pelagatos que venía de tocar en parrandas de esquina; el hombre dejó la silla de oro al lado de su primo Silvestre para montarse en la 'Máquina' de Elder. Y ahora, después de darle ese barniz de profesionalismo y madurez que Elder necesitaba para dejar de ser solo 'el hijo de Diomedes', ¿se va así, sin más?
La pregunta que nos carcome el alma a los que sí sabemos cómo se bate el cobre en Valledupar es: ¿Quién no aguantó a quién? Porque seamos claros, Elder Dayán tiene el carisma en la sangre, pero también tiene esa intensidad de los Díaz que, cuando se les sube el éxito a la cabeza, se creen que el acordeonero es un adorno que se puede cambiar como quien cambia de camisa. Y Lucas, que ya probó las mieles del estrellato máximo, no se va a quedar lamiendo heridas si siente que el brillo se lo están quitando.
¿Será que a Lucas le dio el síndrome del 'segundo plato'? Pasar de Silvestre a Elder fue una apuesta arriesgada que le salió bien, pero quizás se cansó de ser el soporte vital de un proyecto donde el nombre Díaz siempre va a pesar más que cualquier nota de acordeón. O peor aún, ¿estará Elder buscando un sonido más 'juvenil' o más comercial para terminar de coronarse como el rey del género, dejando atrás la técnica impecable de Lucas?
No te vayas, hay mas parranda
Lo que me causa más gracia es el término 'Lukismo'. ¡Por favor! Ahora todos los músicos tienen un 'ismo'. Pero lo cierto es que Lucas le dio a Elder una estabilidad que no tuvo con Rolando Ochoa. Juntos sonaban afinados, potentes, competitivos. Esta separación no es solo un cambio de cromos, es un frenazo en seco para una agrupación que venía pidiendo pista para dominar el mercado internacional.
Ahora empezará la danza de los nombres. Que si fulanito, que si sutanito, que si viene un pelado de la nueva ola a brincar más que a tocar. Mientras tanto, nos queda el post de Elder: impecable, políticamente correcto y tan frío como un helado de yuca. Me pregunto si detrás de ese 'Gracias por todo' no hay un suspiro de alivio de parte de Lucas o una rabieta mal curada de parte de Elder.
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