¿Ocho años de silencio o falta de puntería editorial?
El regreso de Alex Manga pone sobre la mesa el debate sobre la vigencia del vallenato romántico
Después de casi una década de ausencia en los estudios, Alex Manga finalmente soltó su nuevo álbum. Ocho años, señores. En ese tiempo han nacido y muerto géneros enteros, el streaming ha cambiado las reglas del juego tres veces y algunos artistas han sacado veinte sencillos que nadie recuerda. Pero la pregunta aquí no es por qué tardó tanto, sino si el mercado tiene todavía espacio para ese romanticismo que Manga defiende con la terquedad de un juglar de antaño. ¿Es paciencia artística o es que la industria le dio la espalda a los que no quieren hacer 'vallenato de discoteca'?
La realidad detrás del mito romántico
El anuncio de Manga, autodenominado 'El Presidente', viene cargado de esa nostalgia que tanto le gusta al seguidor fiel, pero que asusta a los programadores de radio. Dice que fue "en el tiempo de Dios", una frase muy bonita para ocultar que el vallenato romántico ha estado en una especie de exilio creativo. Mientras otros se desviven por colaboraciones con reggaetoneros para arañar unos likes, Manga apuesta por la fórmula de siempre. Es valiente, sí, pero también es arriesgado. ¿Realmente el público joven quiere escuchar música inédita romántica o estamos alimentando un museo de recuerdos?
No te vayas, hay mas parranda
"Ocho años para un álbum es una eternidad en la era del algoritmo; o es una obra maestra o es un acto de fe suicida"
La industria ya no espera a nadie. El reto de Manga no es solo cantar bien —que lo hace de sobra—, es demostrar que el sentimiento puede ganarle a la velocidad del consumo actual. Si el vallenato de letras profundas quiere sobrevivir, necesita más que 'tiempos divinos'; necesita una estrategia agresiva que no se quede solo en el post de Instagram para los mismos de siempre.
¿Estamos ante el renacer de la letra con sentido o simplemente es el último suspiro de una generación que no sabe cómo adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia? Manga nos puso la tarea de escuchar, ahora nos toca a nosotros decidir si lo suyo es vigencia o pura melancolía.
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