Wilfran Castillo y la bofetada de realidad a los 'puristas' del teclado
¿Estamos matando el género con la crítica constante o es que nos da miedo el cambio?
A veces siento que en el mundo del vallenato hay más jueces que acordeoneros. La reciente salida de Wilfran Castillo en defensa de los nuevos compositores no es solo una opinión; es un piquique necesario en una industria que se ha vuelto experta en tirar la piedra y esconder la mano. Wilfran, que se ha ganado cada centímetro de su prestigio con letras que nos han hecho llorar a todos, ha decidido ponerse el escudo para proteger a los que vienen atrás, y vaya que le llovieron rayos y centellas.
La pregunta es clara: ¿Por qué nos molesta tanto que el vallenato evolucione? Algunos románticos de cafetín pretenden que los jóvenes sigan escribiendo sobre el camino de herradura y la tinaja, cuando hoy lo que manda es el algoritmo y el mensaje de WhatsApp. Lo que Wilfran plantea es una verdad incómoda: la industria ha cambiado, y si los nuevos autores no se adaptan, el género se queda en un museo, muy bonito para ver, pero nadie lo compraría.
La realidad detrás del mito del 'vallenato muerto'
Es muy fácil criticar desde la barrera, diciendo que "ya no hay letras como las de antes". Pero, ¿quién de esos críticos está apoyando a los jóvenes que intentan meterle poesía a los ritmos actuales? La hipocresía es rampante. Queremos que el vallenato sea universal, pero nos escandalizamos cuando un compositor emergente usa una metáfora moderna o un ritmo más acelerado. Wilfran tiene razón al decir que muchos escriben desde el amor y la sensibilidad, pero el oído del público actual pide otra velocidad.
No te vayas, hay mas parranda
"Si no me crees, revisa las cifras. El vallenato no está muriendo; está tratando de sobrevivir a los que dicen amarlo pero solo lo critican."
El problema no son las letras nuevas; el problema es nuestra incapacidad de entender que el romanticismo no ha muerto, solo se cambió de ropa. Si Wilfran Castillo, que es un maestro de la vieja guardia y de la nueva, nos está diciendo que bajemos las armas y escuchemos, es porque algo estamos haciendo mal como audiencia.
¿Realmente queremos salvar el vallenato o solo queremos sentirnos superiores criticando lo que suena en la radio? La verdadera piqueria debería ser contra la falta de oportunidades, no contra el talento que intenta abrirse paso. Si no evolucionamos la forma en que consumimos y criticamos, nos vamos a quedar solos escuchando discos rayados mientras el mundo se mueve a otro ritmo. Piénselo bien antes de darle 'enter' a su próximo comentario venenoso.
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