¿Festival Vallenato o Eliminatorias al Mundial? El sacrilegio del sombrero 'Richard Ríos'
Valledupar se rinde a la moda futbolera mientras la tradición del vueltiao auténtico agoniza bajo el tricolor.
¡Ay, hombe! Lo que nos faltaba. Resulta que ahora para ir a la Plaza Alfonso López o para sentarse en una parranda bajo un palo de mango, ya no se necesita conocer de pitos y bajos, sino saber quién hizo el último gol en la Selección Colombia. La noticia que circula en las calles de Valledupar no es el estado de la digitación de los nuevos acordeoneros ni la profundidad lírica de las canciones inéditas que homenajearán al gran Rafael Orozco. No, señor. El tema de conversación es cuánto cuesta el bendito sombrero vueltiao tricolor que puso de moda el futbolista Richard Ríos.
¡Qué falta de respeto con la herencia Zenú y qué despropósito para la estética vallenata! Estamos presenciando el nacimiento de un híbrido espantoso: el 'Vallenato-Fútbol-Fashion'. Ahora, el centro de Valledupar está inundado de estos accesorios que gritan 'turista despistado' a leguas. Me perdonarán los fanáticos del mediocampista, pero una cosa es tirar gambetas en una cancha y otra muy distinta es querer imponer el uniforme de la tribuna en el templo del folclor.
El sombrero vueltiao, ese que es patrimonio y símbolo de nuestra identidad, está siendo canibalizado por una tendencia efímera. El diseño original, ese juego sagrado de blancos y negros que cuenta historias de la cosmogonía indígena, ha sido desplazado por un colorido chillón que parece más una vuvuzela hecha fibra que un sombrero digno. ¿Desde cuándo el Festival de la Leyenda Vallenata se convirtió en la previa de un partido de eliminatorias?
Lo más irónico es que este año el homenaje es para el Binomio de Oro y Rafael Orozco. Rafa, que era el tipo más elegante que ha parido el vallenato, el hombre que revolucionó la imagen del cantante con su porte y su clase, debe estar retorciéndose al ver que su festival será recordado como el 'Festival del Sombrero de Richard Ríos'. Rafa usaba lentejuelas, sí, y chaquetas estrambóticas, pero todo dentro de una narrativa de espectáculo musical, no siguiendo el capricho de un video viral de TikTok.
No te vayas, hay mas parranda
¿Y qué me dicen del precio? Los mercaderes del centro, frotándose las manos, inflan los costos de una pieza que carece de la finura de un auténtico 'veintiuno'. Al turista le venden gato por liebre, o mejor dicho, acrílico por caña flecha, con tal de que se vea como el jugador de moda. Estamos cambiando la calidad por la tendencia, la historia por el 'like'.
Me pregunto yo: ¿Será que el próximo año cambiaremos el acordeón por una vuvuzela afinada en Si Bemol? ¿O es que acaso ya no somos capaces de sostener nuestra propia estética sin colgaros de las faldas (o los guayos) de la celebridad de turno? El Festival Vallenato debería ser el refugio de lo auténtico, no el patio de recreo de las modas de Instagram.
Si usted quiere honrar a Valledupar, compre un sombrero de verdad. Uno que huela a tradición, no uno que parezca comprado en la salida del Metropolitano de Barranquilla. La elegancia de nuestra fiesta se está perdiendo entre tanto tricolor barato. ¡Pónganse serios, que esto es un Festival, no un mundial de fútbol!
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