¿Homenaje o Sacrilegio? La maña de invocar a Diomedes para vender TikToks
Aria Vega dice que su baile de ‘Chévere’ es puro ADN del Cacique. ¿Estamos ante una genio de la cultura o ante el marketing del descaro?
¡Ay, hombe! Si el Cacique de La Junta levantara la cabeza y viera lo que hoy llaman «inspiración», se volvía a morir, pero de la risa o del puro coraje. Resulta que ahora la señorita Aria Vega, a quien por ahí apodan ‘La Costeñita’ para ver si se le pega algo de la sabrosura del río y el mar, ha salido a decir con la cara muy lavada que su bailecito viral de ‘Chévere’ está inspirado en nada más y nada menos que en Diomedes Díaz.
Vamos por partes, porque aquí el que no corre, vuela, y el que no vuela, se inventa un ‘trend’ de TikTok citando a los clásicos para que los puristas no le den tan duro. ¿En serio, Mariana? ¿Me vas a decir que ese movimiento calculado, robótico y diseñado milimétricamente para que las niñas de colegio lo repliquen frente a un espejo tiene algo que ver con la espontaneidad caótica y el magnetismo animal de Diomedes en una tarima?
Diomedes no bailaba para un algoritmo. El Cacique se movía porque el acordeón le dictaba las órdenes al cuerpo; era un dedo señalando al infinito, un hombro que subía con la arrogancia del que se sabe dueño del mundo y una sonrisa que cargaba con medio Valledupar encima. Lo de Aria Vega es otra cosa: es marketing de nostalgia envuelto en papel de regalo de género urbano-pop. Es buscarle una genealogía noble a una canción que, si bien es pegajosa como chicle en asfalto caliente, tiene de vallenato lo que yo tengo de monje tibetano.
El problema aquí no es que la muchacha tenga éxito. ¡Que facture! Eso está muy bien. El «piquique» real es esa manía contemporánea de los artistas «nuevos» de querer validarse colgándose de los pantalones de las leyendas. Si haces pop, di que haces pop. Si haces un baile para redes, asume tu autoría plástica. Pero no nos vengas a vender el cuento de que estás «rescatando la esencia» de Diomedes cuando lo único que estás rescatando son visualizaciones.
No te vayas, hay mas parranda
¿Qué sigue ahora? ¿Que nos digan que los saltos de Feid en el escenario son una reinterpretación de los brincos de Jorge Oñate? ¿Que los filtros de Instagram de los influencers son un tributo a las luces de las casetas de los años 80? Por favor, tengamos un poquito de pudor intelectual.
Lo que Aria Vega ha hecho con ‘Chévere’ es un producto impecable de la era digital. Es una canción para el consumo rápido, para el ‘swipe’ infinito. Pero invocar al Cacique para justificar un trend de manos es, por decir lo menos, un atrevimiento folclórico. Diomedes era un sentimiento; esto es una coreografía. Diomedes era pueblo; esto es una oficina de relaciones públicas buscando cómo encajar en el gusto del Caribe sin saber tocar una guacharaca.
La pregunta que les dejo picando a los vallenatólogos de redes sociales es simple: ¿Le vamos a seguir comprando a cada artista nuevo la idea de que están «homenajeando» a nuestros grandes, o vamos a empezar a exigirles que tengan su propia identidad sin necesidad de profanar el legado de los que de verdad sudaron la camisa en las parrandas?
¿Estás de acuerdo con esta puyita?