¿Corona de cristal o de favor? El 'Morocho' y el fantasma del error en la caja
¿Se le atravesó la caja de Memo Granados o se le atravesó la envidia a los críticos? Analizamos el puyazo al Rey.
¡Ay, mi Valle querido! Tierra donde el aire huele a acordeón y la malquerencia se desayuna con frito. Ya lo decía el viejo refrán: ‘Rey muerto, Rey puesto’, pero en el caso de José Juan Camilo Guerra, el popular 'Morocho', parece que el trono tiene una pata coja o, mejor dicho, un parche mal golpeado.
Resulta que ahora, gracias a los ‘eruditos’ del Facebook y al ojo clínico de Luis Hinojosa —quien se autodenomina el folclorista de moda—, resulta que al hoy acordeonero de Silvestre Dangond le «regalaron» la corona. ¿El motivo? Un supuesto error de su cajero, el veterano Memo Granados, en la ejecución de la puya. ¡Vaya pecado capital en la tierra del Cacique! Según los puristas, si la caja se atraviesa, el acordeonero se hunde. Pero aquí estamos, viendo al 'Morocho' lucir sus laureles mientras los teclados echan humo.
Hablemos claro: la puya es el examen de orina del Festival de la Leyenda Vallenata. Es ahí donde se ve quién es quién, dónde la velocidad se encuentra con la precisión. Decir que a un tipo con la trayectoria de Memo Granados se le ‘atravesó’ la caja es como decir que a un cirujano se le olvidó cómo usar el bisturí. Los comentarios en redes están divididos como el Mar Rojo: unos dicen que fue un simple cambio de pase, otros juran por la Virgen de los Remedios que hubo un redoble de más que hizo trastabillar la armonía.
Pero aquí lo que realmente pica no es el golpe de la caja, sino el nombre del acordeonero. No nos llamemos a engaños. El 'Morocho' tiene el ‘pecado’ de ser exitoso, de estar en la nómina del ‘Silvestrismo’ y de haber llegado al festival con el rótulo de favorito. En Valledupar, eso es equivalente a caminar con una diana pintada en la espalda. ¿Le perdonaron los jurados un error técnico por ser quién es? ¿O es que el oído del fanático promedio se ha vuelto tan fino que ahora todos son percusionistas graduados en la academia de la crítica destructiva?
No te vayas, hay mas parranda
Lo que me causa una gracia ácida es ver cómo se desmerita una corona por un ‘supuesto’ segundo de desajuste. Edgardo Bolaños y Omar Hernández, los favoritos de Hinojosa, seguramente hicieron presentaciones impecables, pero el Festival no solo premia la técnica, premia el temple, la puesta en escena y, digámoslo bajito, el peso del apellido y la trayectoria.
¿Es justo que un error de un acompañante le quite el mérito al ejecutor del fuelle? En teoría, sí, porque el conjunto vallenato es una unidad. Pero en la práctica, hemos visto reyes coronados hasta con el acordeón desafinado. Entonces, ¿cuál es la saña con el 'Morocho'?
Planteo la pregunta para que les amargue el tinto: ¿Si el cajero hubiera sido un aparecido y no Memo Granados, estaríamos hablando de robo o de una simple anécdota de tarima? La corona del 'Morocho' ya está puesta, y aunque le busquen la caída en cada video de celular, el muchacho ya es Rey. A los críticos les queda el consuelo de seguir analizando redobles en cámara lenta, mientras los ganadores siguen cobrando el contrato. ¡Qué viva el folclor, pero más que viva el veneno que lo mantiene despierto!
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