¿La nueva 'Waka Waka' criolla? El delirio de comparar a Luifer Cuello con Shakira
La peligrosa manía del vallenato de buscar validación imitando las fórmulas del pop globalista
La osadía en el vallenato contemporáneo parece no tener límites, y esta vez el trofeo a la audacia se lo lleva Luifer Cuello. Con el lanzamiento de su himno mundialista 'Mi Sele', acompañado por un batallón de peso pesado integrado por Diego Daza, Orlando Liñán y Alex Manga, ha estallado una polémica que roza el absurdo en los mentideros de Valledupar: comparar este lanzamiento con los himnos globales de Shakira. ¿De verdad hemos perdido la perspectiva de esa manera? La hipocresía de pretender equiparar un merengue o paseo parrandero con la maquinaria de la reina del pop mundial es un síntoma claro de la crisis de identidad que padece nuestra música.
No me malinterpreten. Que se le cante a la Selección Colombia con el alma y con los acordeones de Manuel Julián es un gesto noble y necesario para el folclor. Pero una cosa es animar la parranda tricolor en la esquina del barrio y otra muy distinta es pretender que una fórmula tradicional, encasillada en los esquemas de los aires del vallenato, pueda competir en la misma liga de producción e impacto global de un 'Waka Waka' o un 'Hips Don't Lie'.
¿Fiebre mundialista o delirio de grandeza?
El vallenato actual sufre de un complejo de inferioridad disfrazado de megalomanía. En lugar de potenciar la riqueza rítmica tradicional de los 4 aires del vallenato, los productores modernos insisten en empaquetar el género en un celofán popero que termina desnaturalizando la caja y la guacharaca. Comparar el impacto cultural de una propuesta local con el fenómeno transnacional de Shakira no es solo un error de apreciación métrica; es un irrespeto a las dimensiones y realidades de cada propuesta artística.
No te vayas, hay mas parranda
'Querer vestir al acordeón de pop global no lo hace internacional, lo hace huérfano de su propia tierra'
¿Por qué el vallenato necesita medirse con la vara del pop anglo o del reguetón para sentirse exitoso? El valor de nuestra música radica precisamente en su particularidad, en su sabor a tierra mojada, en su imperfección parrandera. Cuando intentamos competir con las métricas de Shakira, perdemos la batalla antes de empezar, porque abandonamos el único territorio donde somos invencibles: la autenticidad provinciana.
Si el vallenato quiere conquistar el mundo, debe hacerlo siendo más vallenato, no disfrazándose de pop de estadio. Menos pretensiones de grandeza digital y más atención a la pureza del fuelle.
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