El carrusel de acordeones: ¿Unión por amor al arte o por miedo al olvido?
La alianza entre Fello Zabaleta y Saúl Lallemand reabre el debate sobre la alarmante inestabilidad de las parejas vallenatas en la actualidad
La reciente separación entre Fello Zabaleta y el 'Coco' Zuleta no terminó de enfriarse cuando ya nos estaban notificando el nuevo matrimonio musical del cantante con el Rey Vallenato Saúl Lallemand. Un movimiento de ajedrez rápido, corporativo y predecible. La pregunta que a muchos nos carcome el alma en las parrandas es obvia: ¿realmente estas uniones exprés se cocinan pensando en la identidad y la maduración de un sonido propio, o estamos ante un negocio desesperado de supervivencia comercial?
La inestabilidad de las agrupaciones contemporáneas se ha convertido en una pandemia folclórica. En los tiempos de oro, las parejas musicales se consolidaban a fuego lento: duraban años, producían decenas de álbumes y creaban un sello de autor que los fanáticos defendían a capa y espada. Hoy, si el primer sencillo de una unión no genera las reproducciones estimadas en las plataformas de streaming en tres meses, los mánagers empiezan a redactar el comunicado de divorcio por 'diferencias irreconciliables'.
La ilusión del sonido renovado
El comunicado oficial promete un 'sonido renovado', la típica frase de cajón que nos venden cada temporada. Saúl Lallemand es un gigante del instrumento, un hombre con una elegancia interpretativa que lo consagró en el selecto Cuadro de Reyes Vallenatos — Todos los Ganadores. Capacidad le sobra. La voz de Fello Zabaleta tiene la herencia de una dinastía respetable. El problema no es el talento, el problema es la prisa.
No te vayas, hay mas parranda
El vallenato de quilates exige complicidad en la tarima, miradas que coordinen un pase de manera intuitiva y madurez en el estudio de grabación. Cuando los artistas saltan de un compañero a otro como quien cambia de camisa, lo que se le entrega al público no es una propuesta artística madura, sino un remiendo de urgencia para cumplir con las fechas de la temporada de conciertos.
«La piqueria hoy no se hace con versos punzantes sobre la tarima; se hace en oficinas climatizadas con contratos de divorcio musical de vigencia semestral»
Ojalá que esta nueva unión entre Zabaleta y Lallemand rompa la maldición de la inmediatez y nos regale un álbum digno de archivar en la memoria colectiva. Pero el escepticismo está más que justificado. Si los artistas no vuelven a entender que el folclor requiere paciencia, arraigo y un verdadero respeto por el acople del compañero, seguiremos asistiendo a este penoso carrusel de acordeoneros y cantantes donde la única música que de verdad suena es la caja registradora.
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